Hablar del núcleo primario de una sociedad en la actualidad pareciera ser un lugar común, ya trillado, ya analizado hasta el cansancio. Mas se advertirá que ello no es así, en tanto y en cuanto muchas de las problemáticas que hoy nos afectan van en dirección al no reconocimiento de aquella institución, la familia, como lugar primordial de la socialización de los sujetos y a la postre las consecuencias de ello pretenden resolverse, a fortiori, a través de políticas de represión.
Comencemos por distinguir la institución familia de otras que consagran nuestras leyes y que pretenden aislar o minimizar a ella. Concretamente matrimonio no es igual a familia, más allá que pueda ser una de sus formas constitutivas, pero no la única.
No se trata simplemente de un tema de la modernidad o de los nuevos tiempos; sino que las personas en la construcción de sus ideales han consolidado al presente muchas otras formas de familia que reciben en la actualidad el mismo respeto y consolidación como núcleos de la sociedad.
Hablar de pareja conviviente, concubinato, acollaramiento, etc. son solamente formas nuevas o no tanto de referirnos a la familia, la que pese a las nuevas formas, mantiene en sí aquel espíritu de conformación de núcleos donde las personas consolidan sus sueños e intereses.
Allí, en dicho núcleo, el afecto, amor, sentimiento, es el insumo más fuerte, aquel que provoca la unidad, sin perjuicio de que encontremos otros que inciden y muy fuertemente, sean ellos económicos, de poder, etc.-
Es que en realidad estamos replicando en pequeño aquella institucionalidad que se pretende consolidar en la trama social toda. De no ser así no tendría sentido asignarle el rótulo de núcleo primario.
De esta correlación entre familia y sociedad se desprende, sin lugar a duda, la necesidad de su consolidación, de allí la caracterización de “fundamental” que la propia constitución le asigna.
Cabe preguntarse entonces qué aporte se puede hacer desde los estamentos del gobierno, a través de políticas públicas que incidan en la construcción de aquel núcleo primario?
Se habla en nuestra carta fundacional del fortalecimiento y protección moral y material.
Pareciera ser, conforme ello, que hay o debe haber un criterio rector en materia de moral que implica a la familia en sí misma, más ello, sin duda, en sintonía con la sociedad toda. Es decir, se debe establecer una mass media en el punto y ello a partir de las posiciones de todos, participando para encontrarla y que luego se transforme en ese sentir medio que implique al conjunto.
El gobierno puede y debe contribuir a ello. Hoy por hoy las relaciones intersubjetivas no se manejan sólo a través de relaciones personales de los sujetos, sino que hay muchas maneras de alcanzar las mismas, vía medios masivos de comunicación, de la cultura, de la educación, etc.
Para ello debe, necesariamente existir una regulación de esos espacios que sirvan para consolidar esa forma de pensar que entre todos se va alcanzando. No pueden quedar dichas cuestiones en la libertad del mercado, ya que aquel no nos pertenece, nos viene casi siempre desde fuera y son los otros, los que manejan el poder a su antojo y para sus intereses los que pretenden imponer, por esas vías y por otras, las necesidades de nuestra gente y manipular sus pensamientos.
También se advierte que
Y no se trata de meras declamaciones imposibles de concretar. Hay que hacer los esfuerzos necesarios para que ello se consolide.
Pensemos en los principios de la solidaridad, de la reciprocidad, de entender que quien convive a nuestro lado es nuestro hermano, que estamos en una comunidad y que a ella en la persona de cada uno de sus integrantes debemos nuestros máximos esfuerzos.
Por ello mientras el hambre exista, mientras no se pueda tener pleno acceso a una vivienda digna, a la mejor salud, a una buena educación, a espacios de esparcimiento cultural, etc. no habremos logrado la real garantía que nos peticiona nuestro programa como sociedad.
Es posible, habrá que generar mejores políticas de recaudación, establecer impuestos que impliquen que quien más tiene más pague, para luego con una mejor redistribución de la riqueza, a través de sistemas más transparentes y mediante planes de blindaje social, podamos consolidar aquellas garantías.-
Ahora es cuando y es posible desde nuevos espacios políticos, con nuevas prácticas.
Ponce Nuñez Marcelo Enrique-
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